San Telmo y el Fuego de San Telmo

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San Telmo y el Fuego de San Telmo

Mensaje  Manuel el Vie 14 Nov 2008, 01:44

San Telmo, el fuego de San Telmo y el holandés errante.



Rebuscando sobre la historia del estrecho de Gibraltar, más concretamente sobre los lugares sagrados para los marinos, desde tiempos de los fenicios hasta nuestros días, curiosamente, encontré que se hacía referencia a una ermita que se encontraba, extramuros, cerca del recinto fortificado de la ciudad.

La citada referencia es un grabado del pintor holandés Antón Van den Wyngaerde de 1567, donde aparece un pequeño promontorio entre el cerro de Santa Catalina y la torre octogonal del Castillo de Guzmán, donde se situaba la denominada ermita de San Telmo. Es de suponer, ya que la costumbre marinera así lo exigía y dado que, el lugar se encontraba en el camino que va desde la ciudad a la Isla de Tarifa, que éste fuera el sitio idóneo para dar gracias a los dioses (y posteriormente a los santos) cuando la gente marinera regresaba o se hacía a la mar.

Hasta el mismísimo nombre de San Telmo es ya en sí generador de múltiples controversias. Parece ser que era un sacerdote y canónigo español de nombre Pedro González. Ignoro hasta la fecha el porqué del sobrenombre de “Telmo” con que fue conocido popularmente y posteriormente canonizado. Era de noble familia, se educó al lado de su tío, el obispo de Palencia don Tello Téllez de Meneses, fundador con Alfonso VIII de la Universidad palentina. Tomó el hábito de dominico, dedicándose con fervoroso celo a la predicación. Durante su azarosa vida fue confesor de Fernando III, al que acompañó en la conquista de Córdoba. Murió en Tuy en 1246.

Se me escapa la razón por la cual fue proclamado patrón de los navegantes y abogado contra las tormentas, si bien, la luz de elmo o de Holmes creo que tiene mucho que ver en todo este asunto, ya que según sea el santoral consultado puede aparecernos (e incluso confundirse) con Elmo, Erme, Ermo, e incluso, con Erasmo de Fornia.

Como bibliografía de carácter náutico he encontrado que, en 1766, se publica un libro titulado: “El marinero instruído en el arte de navegación especulativo y práctico, según el método con que se enseña á los colegiales del Real Seminario del Sr. San Telmo, extramuros de la ciudad de Sevilla, dispuesto por D. Francisco de Barreda, piloto principal examinado de la Carrera de Indias, capitular de la Universidad de mareantes y maestro de la expresada facultad náutica y demás que en dicho Real Colegio se enseña”. Dedicado al Sr. San Pedro González Telmo, singular patrón de los navegantes.- Sin año ni lugar.- Las licencias están dadas en 1766.- En 8.º (Disquisiciones náuticas, t. IV, pág. 414.)

En su iconografía e imaginería también hay de todo. Normalmente se representa como un fraile con hábito de dominico, el cual, en una mano lleva una embarcación (que variaba el modelo según el gremio marítimo bajo su protección) y en la otra bien podía llevar un cirio encendido o un báculo.

El fenómeno eléctrico: El fuego de San Telmo, hasta donde yo sé, se produce por la acumulación de cargas eléctricas (ionización) durante o inmediatamente antes de una tormenta. Se manifiesta por unas descargas entre los extremos de las vergas, entenas, mástiles y otras superficies sobresalientes del buque o embarcación y la atmósfera. Estas descargas, de color blanco azulado pueden no solo manifestarse en los lugares antes citados sino que, además, alrededor de todo el buque en forma de aura. En este caso, y ciñéndonos a la navegación en los años de la vela (sea cual fuere), tal visión, se les debía de antojar poco menos que alucinante, pues, si a la seriedad de los acontecimientos que se avecinaban (una gran tormenta) se unía la ya ancestral superstición propia de los marinos, el resultado estaba cantado: o se acojonaban (perdón por la terminología poco científica) o se ponían más contentos que unas pascuas creyendo que el tal dios, santo o vaya usted a saber qué deidad, los iba a proteger.

En medio de una tormenta, con poca visibilidad (incluso en la noche), el ver aparecer a otro barco rodeado de tal aura, incluso a kilómetros de distancia, no es extraño que haya dado lugar a leyendas tales como las del famoso holandés errante u otras parecidas.

Un saludo.

Manuel
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